Autora: Mary Shelley
Fecha de publicación: 1 de enero de 1818
Género: Novela de terror gótico
Esta historia adaptada en varias ocasiones en el mundo cinematográfico siempre es una buena elección. Si querés tachar de la lista leer un clásico, pero en muchas ocasiones el estilo o el tipo de relato te cuesta, te recomiendo conseguir Frankenstein.
La autora estaba acostumbrada a las historias de terror; no es para menos, se reunía con Bram Stoker (autor de Drácula) con Polidori (autor del relato que inspiró a Stoker, "El vampiro") y con el poeta inglés Lord Byron. Sin embargo, el temor que ella quería provocar era algo diferente: la idea de la persecución y del acecho le parecían muy atractivas.
Y creo que eso lo logra y supera.
En primer lugar por el acercamiento que tenemos como lectores con los personajes y sus sentimientos. Es una obra bien romántica en la que los acontecimientos son relatados por más de una voz: conocemos, a partir de las cartas que le envía a su hermana, a Walton (un hombre ambicioso que se embarca en una aventura muy arriesgada), leemos a Víctor Frankenstein, quien le cuenta sus desdichas a Walton, y Shelley también incluyó la voz de la criatura. Algo inesperado teniendo en cuenta lo que se el mundo audiovisual ha difundido acerca de ese monstruo.
Cada personaje cuenta una parte de los acontecimientos, su parte. Expresa lo que los avatares de su vida han provocado en él y sus ambiciones, sus deseos. El estilo ameno, fluido, cargado de emoción, nos conduce a través de una obra que nada tiene de sencillo: ¿Qué es el bien, qué es el mal? ¿Quién es el monstruo? ¿Quién actúa correctamente? son preguntas que no dejamos de hacernos mientras avanzamos con la lectura.
Para mí fue imposible elegir "un bando". Mary Shelley ha construido personajes por los que puede sentirse empatía a veces sí, a veces no. Y lo que nunca falta en el relato es el suspenso, en medio del torbellino de emociones de los personajes siguen ocurriendo cosas, el monstruo sigue acechando. La responsabilidad de haberlo creado sigue ahí...

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